En plena crisis económica, ¿qué significa ser joven?

“La crisis económica mundial ha tenido efectos desproporcionados en los jóvenes. Han perdido empleos, han luchado por conseguir trabajos poco remunerados y han visto limitado su acceso a la enseñanza. En momentos en que la economía empieza lentamente a estabilizarse, debe darse una importancia fundamental a las necesidades de los jóvenes”. Es el discurso del secretario general de la ONU en el día Internacional de la Juventud.

Dar importancia a la vida de los jóvenes debe empezar por los propios jóvenes antes que por los gobiernos. En el caso de México, lo cambios al régimen del Seguro Social de 1997, nos cambió el esquema de vida a las generaciones que hoy tenemos 30 años y a las que vienen detrás de nosotros.

Hoy nosotros enfrentamos el reto de identificar nuevas oportunidades de vida, para cuando tengamos más de 50 años disponer de una fuente de ingresos para vivir.  

A diferencia de nuestros padres y abuelos, nosotros, los que laboramos bajo el régimen de pensiones de 1997 no tendremos un ingreso mensual fijo y, mucho menos seguro por parte del gobierno.

Lo único seguro en este momento es la urgencia de impulsar e incentivar a una generación activa y proactiva de gente capaz de visualizar los problemas estructurales de fondo para tomar decisiones e implementar acciones que en el futuro impliquen el desarrollo de todo una estructura personal y social.

En un viaje que realicé hace dos años a Brasil, conocí una de las universidades donde se desarrollan las investigaciones relacionadas con el sector energético. Me sorprendió que la gente  desde hace un par de años trabaja para llegar al 2030 y ser líderes en el tema de los biocombustibles. Ellos, los brasileños, ya tienen identificados quienes serán los clientes más importantes del sector energético las siguientes dos décadas; más aún, tienen identificadas las necesidades de esos clientes y desde ahora están trabajando, para llegado el momento ofrecer  lo que se necesita y posicionarse como una gran nación en materia energética.

La generación de quienes hoy transitamos por la década de los 30 tiene un gran desafío: reconstruir una arquitectura social, laboral e ideológica, “somos nómadas en transición”.

El cambio al sistema de pensiones de 1997 es algo más que un ajuste de letras, papeles y trámites. Es un cambio de consciencia personal y social. ¿Cómo somos en México, nos ha servido?

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